viernes, 1 de abril de 2011

La cour des Adieux

La "cour des Adieux", el patio de los adioses del Palacio de Fontainebleau, es el lugar donde Napoleón se despidió de sus bravos el, si no me falla la memoria, 20 de abril de 1814. Reconozco  que no lo he pisado en la vida, otra de esas excursiones pendientes, el Paris del Imperio .... Todo llegará ..

En el intervalo, con casi 200 años de lapso y con una cierta diferencia en la importancia histórica del momento, se despide este humilde escribiente (variante virtual) de sus amables seguidores.



Me temo que el tiempo es un recurso muy escaso y mis usos alternativos del mismo me impiden acercarme desde hace ya unos meses, con la frecuencia y seriedad que quisiera, a este humilde blog.

Por lo demás, al igual que el Emperador se acogió a la benevolencia y magnaminidad de la Gran Bretaña en su exilio, me he acogido a la amabilidad de Miguel Ángel Garcia para publicar en su propio blog alguna que otra entrada.

No dudo que la compañia virtual de Miguel Ángel será mucho más satisfactoria, espero que para ambos, que la actitud que el Gobernador Sir Hudson Lowe adoptó para con su ilustre huesped.

No os aburro más ... si algún día veís a un señor en los campos de Castilla la Vieja, sentado a la sombra de una encina , rodeado de mapas y de libros, acercaros a decir hola, seguro que tenemos mucho de que hablar ...

sábado, 16 de octubre de 2010

Bayona - Coldstream Guards Cemetery

No hay nada como las confusiones, de vez en cuando son sumamente remunerativas ...

Resulta que cuando entré en Turismo de Bayona a indagar por la ubicación del Chateau Marrac (por cierto y para que luego me queje de lo nuestro, no tenían ni idea, hasta que me señalaron el Liceo Marrac y habilmente establecí el nexo) pregunté también por el "cimetière des soldats anglais" y me señalaron no la ubicación que yo más o menos recordaba, sino un segundo cementerio que me proporcionó una sorpresa de lo más agradable !! 

Burial-ground of the British Officers
especially of the Coldstream Guards,
 who fell in action near to this spot
 on the 14th April, 1814, the night of the
 sortie from the Citadel of Bayonne.

Tombeaux des Officiers Anglais tués
au Champ de Bataille pres de ces
lieux, dans la nuit de la sortie de
la Citadelle de Bayonne, le 14 April 1814.

This ground was purchased by the
Guards in 1814. Restored by them in
1830 and 1858 it was put into its
present shape by Miss Holburne of
Bath. A.D. 1877. 

Se trata en este caso del lugar del  eterno reposo de oficiales del Coldstream Regiment of Foot Guards caídos en abril de 1814, y que descansan al igual que los camaradas del Tercer Regimiento en el lugar de su antiguo campo, en el flanco derecho (como no podía ser de otra manera) de la posición del asedio británico a la Ciudadela.


Os dejo con las fotos y con la ilusión que me llevé al comprobar que ilustrísimos visitantes me habían precedido por estos lares ...

SACRED TO THE MEMORY ...
El resto del texto se encuentra en el artículo que os dejo debajo
(así no me repito).

En la arboleda del fondo, hacia la derecha se encuentra
el cementerio del Tercero de Guardias.

Visitantes ilustres: Her Majesty Victoria Queen of Great Britain ..
Una excursión durante las estancias en el cercano Biarritz 

Y su hijo, Eduardo VII 

En 1830, un oficial de los Guardias, de nombre desgraciadamente desconocido, publicó en "The United service journal and naval and military magazine" una reseña de su visita a Bayona, "Bayonne revisited". Como suele ocurrir, por lo menos a mí, el texto me suscita una extraña añoranza de tiempos y lugares ahora desaparecidos ....


jueves, 7 de octubre de 2010

Bayona - Third Guards Cemetery

Esta entrada amplía la que con el mismo tema publiqué hace ya algún tiempo. Como he tenido ocasión de volver con más tranquilidad, para anotar los textos de las lápidas y sacar fotos algo mejores que las anteriores aqui os dejo esta modesta ampliación.


Sólo recordar que el cementerio se encuentra en el emplazamiento del campamento del "Third Foot Guards" durante el asedio de la ciudadela. Actualmente el lugar se encuentra en un bosque muy denso lo cual, evidentemente, ayuda al aislamiento y, una vez más la evocación.

 Burial Place
of the
Officers of the Third Guards
who fell in the Sortie
from the
Citadel of Bayonne
on the 14th April 1814.
This ground forming part of the site
of the Camp of their Regiment
was enclosed by the last surviving Sister
of Captain Holburne.
A. D. 1876 

 To the Memory 
of
Captains White and Shiffner
who died of wounds received
in action before Bayonne
on the 14th April
1814

(Lápida de la izquierda) 
 To the Memory
of
Captain Mahon
Third Guards
who died of wounds received
in action before Bayonne
on the 14th April
1814 

(en la lápida) To the Memory / of / Captain Holburne / who died of wounds received /
in action before Bayonne / on the 14th April / 1814

(en el monolito)
Sacred to the Memory of
Francis R.T. Holburne
Capt and Ajdt of 3rd Regt Guards
eldest son of
Sir Francis Holburne Bart
who was severely wounded
while gallantly leading his
men against the sortie made
by the French from Bayonne
14th April 1814
and died of his wound
April 23rd 1814. He lies buried
in this cemetery.
His loss was deeply deplored
by his afflicted family and
all who knew him.   

domingo, 26 de septiembre de 2010

Bayona - 14 de abril de 1814

En abril de 1814 el Imperio napoleónico se enfrenta a su némesis. El hombre que seis años antes, desde este mismo lugar, manejaba los destinos de Europa a su guisa, ve ahora como, a pesar de los esforzados intentos del Mariscal Soult ("La seule tête militaire de la Peninsule", como le describió el mismo Napoleón) en las batallas pirenaícas, las tropas aliadas han invadido Francia por el Bidasoa en noviembre de 1813.

Los trabajos de fortificacion de los reductos de Bayona se aceleran durante el invierno de 1813. Soult plantea manibras defensivas en la zona de los ríos Nive y Adour, pero ello no impide que el 24 de febrero de 1814, las tropas británicas crucen el Adour cerca de la desembocadura y asedien la Ciudadela por el norte.

La ciudadela (fachada sur) desde el Adour.
Las posiciones británicas se encontraban en las colinas de izq. a dcha.  

Bayona ha quedado aislada y, de hecho, la marea de la guerra ha dejado atrás la ciudad, puesto que tanto Soult como Wellington dirigen sus movimientos hacia el este, hacia Toulouse. Los habitantes de la zona, deseosos entre otros motivos de recuperar el hundido comercio bayonés y hartos de años  bélicos, no tardan en estrechar lazos con el invasor y aparecen muy pronto y abundantes las primeras cocardas blancas, símbolo de la destronada Monarquía de los borbones.

Detalle de la fachada. La "porte royale" (centro) queda oculta
por la cortina St-Bernard. La "tricolore" ondea ... 

Los cronistas coiciden en que el general al mando de la plaza fuerte, Thouvenot, se toma la cosa con mucha calma y se producen escenas de confraternización en los puestos avanzados. Sin embargo, por razones que aún se discuten, el 14 de abril, casi un par de meses despúes del inicio del sitio, decide realizar una salida nocturna que se salda con centenares de bajas por ambos bandos.

Lo cierto es que el 11 de abril Thouvenot fue informado por emisarios ingleses de la entrada de las tropas aliadas en París y del fín de las hostilidades entre Francia y los Coaligados.

Plaza del Aguila Imperial. Monumento a los
acontecimientos de 1814   

Con terquedad propia del carácter galo el General francés se niega a rendir la plaza hasta no haber recibido ordenes expresas del Mariscal Soult. Así, no será hasta el 27 de abril (!!) cuando, una vez llegó el texto del armisticio y periódicos parisinos que informaban de los hechos los sitiados iniciaron negociaciones con lo británicos para la capitulación de la plaza.


Reverso del Monumento. Relación de combates
y de tropas en la defensa de Bayona

Por fín, el 28 de abril de 1814 se iza la bandera blanca y las tropas reciben la cocarda blanca, al tiempo que los oficiales superiores se adhieren al nuevo régimen. La guerra ha terminado ... hasta el regreso el Ogro, unos meses despúes ...

Detalle del Aguila imperial. El ala izquierda quebrada simboliza
la invasión, pero la bandera alzada protege la ciudad.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Bayona – Castillo de Marrac

Ya sé que tengo pendiente el periplo por los puentes de Vitoria 1813, pero como he estado de vacaciones cerca de Bayona no me resisto a saltarme el turno y dedicar mejor una serie de entradas a esta ciudad en su época imperial.

Y digo imperial porque aquí dónde las veis, esta escasas ruinas del Château de Marrac fueron en mejores tiempos ni más ni menos que residencia imperial de Napoleón I.


Debo reconocer que me pierdo un poco (no, miento, bastante) en el acontecer de nuestra Real Familia en la primavera de 1808. Las idas y venidas de Carlos IV, Felipe VII, Maria Luisa de Parma, Godoy y demás Infantes, consejeros, cortesanos y nobleza, se me antojan de imposible entendimiento para mi escasa capacidad de comprensión y por mucho que lo intento no logro comprender qué papel desempeña cada personaje en los acontecimientos y quién le hizo qué a quién ni porqué. En fin, un desastre.

Así que me limitaré a lo que seguro que ya sabéis todos mejor que yo y que resumo de una estupenda "Historia de España" editada hará ya un lustro por el diario “El Mundo”, en su volumen dedicado al siglo XIX.

Placa en el Castillo viejo de Bayona. Mariana de Neoburgo, viuda de Carlos II
adquirió y amplió el castillo de Marrac en su exilio, hacia 1729.

Más o menos es así: tras el motín de Aranjuez (19 de marzo de 1808) Carlos IV abdica en su hijo Fernando. A los pocos días el ya ex - monarca se arrepiente y retira la abdicación. Ambos, padre e hijo, deciden someterse a la mediación de Napoleón, cuyas tropas, no lo olvidemos, campan ya a sus anchas por el noroeste de la Península como muestra el "Estado del Ejército francés en España en abril 1808" (con permiso de Miguel Ángel García y mi agradecimiento por su ayuda).

Con engaños por parte del Embajador francés y del Mariscal Murat, primero Fernando VII y luego sus regios padres salen de Madrid, el 10 y el 20 de abril de 1808 respectivamente, y se dirigen hacia el norte. Aunque en un primer momento la cita con Napoleón se piensa tendrá lugar en Burgos o Vitoria, de lo dicho nada, el pérfido Emperador ha llegado a Bayona el 14 de abril y espera en su recién adquirido château la llegada de los monarcas españoles, mientras pasa revista diaria a la Guardia en el parque de la propiedad.

Sí los árboles hablasen ....

Digo recién adquirido porque cuando Napoleón llegó a Bayona desechó rápidamente la residencia propuesta, el Castillo viejo, y prefirió la casona señorial de Marrac que, como nos cuentan en “Histoire de Bayonne - le Consulat et L’Empire 1808 1814-” fue adquirida a sus dueños, unos hermanos, comerciantes israelitas llamados Marqfoy, por la módica suma de 60.000 francos (lamentablemente no tengo el tipo de cambio a mano).


Ilustración del Château de Marrac. Los grabados
del edificio original son escasos.

Fernando VII llega a Bayona el 20, la Emperatriz Josefina el 27 y Carlos IV y su delegación el día 30. Napoleón acoge al primero con imperial frialdad y al último con extrema calidez, con salvas de ordenanza, revista de tropas y recepción de notables.


La Porte d'Espagne de la Ciudadela de Bayona, testigo del desfile de VIP
en abril y mayo de 1808.

Y así, tras unos días de conversaciones familiares más o menos amables llegamos al fatídico 5 de mayo, día en el cuál el más ilustre de los hijos de Córcega recibe de manos de un correo llegado directamente de Madrid, la noticia del levantamiento en la capital y (supongo) decide dar el consabido puñetazo en la mesa. Se asegura por la mañana de ese mismo día que Carlos IV le cede los derechos a la Corona de España, obliga a Fernando VII a devolver el trono a su señor padre y finalmente ofrece la corona a su hermano José.

Muro oeste y sótano.

Y luego todo este “beau monde” se dispersa; Carlos IV a Compiègne, Fernando VII a Valençay y el Emperador a sus quehaceres, que, por cierto, en unos pocos meses le llevarán a España a arreglar en persona ciertos desaguisados de su Augusto Hermano.

¿Y el Castillo de Marrac? El 21 de julio de 1808 Napoleón y su séquito dejan Bayona. En noviembre de 1808 el Emperador reside por un único día en el castillo, de paso hacia España, pero a su vuelta de la Península ibérica, en enero de 1809, apenas se detiene unas horas antes de proseguir ruta hacia Burdeos. Nunca volverá, ni a España ni a Bayona.

Muro norte del castillo

En 1813 ante la proximidad del ejército inglés se evacua el mobiliario, y el edificio queda abandonado. En 1825 un incendio lo arrasa, y no será hasta 1907 en que se decide proteger los restos. Actualmente lo que era en 1800 una residencia de campo se encuentra rodeada por los suburbios, pero el parque y las ruinas son otros de esos parajes evocadores dónde sabemos que se escribió una parte importante de nuestra Historia.

Placa del "souvenir français" en el muro del castillo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Arapiles 2010

Hace un año comencé este blog con una (pequeña) entrada sobre Arapiles, y parece oportuno inaugurar la "vuelta al cole" con el mismo tema.

Así que para finalizar el largo y cálido verano - virtual y real - me encaminé una vez más hacia Salamanca, con la idea de visitar la Exposición del Bicentenario en Ciudad Rodrigo y ya de regreso a la capital, parar en Arapiles para recorrer el campo de batalla, una vez más.

Puente y Castillo de Enrique II de Trastámara (hoy Parador de Turismo)
en Ciudad Rodrigo

Con la exposición no os aburro, doctores tiene la Iglesia en el mundillo blog, que han glosado sus méritos mucho mejor que el que suscribe. Sólo me permito repetir lo que otros ya han dicho: "Id a verla", vale la pena, y mucho. Documentos, grábados, cuadros, armas blancas y de fuego, ... sin contar con la ubicación, la Casa de los Águilas cuyo patio y fachadas valen de por sí el desplazamiento.

Y tras el deleite del espíritu en el silencio de la exposición, el esfuerzo de la carne en forma de intensas caminatas por el campo de batalla salmantino, bajo un no menos intenso calor y polvareda.

No he podido evitarlo ...

En esta ocasión, animado por una recomendación de Miguel Ángel Martín, me desvié del circuito habitual y recorrí cúal infante del 88º el camino desde el Teso de Aldeatejada hasta Miranda de Azán.

La perspectiva del enfrentamiento cambia radicalmente,  y podemos darnos cuenta de la sensatez de Wellington en la ubicación de sus distintas divisiones y como, una vez en marcha, el dispositivo francés y, dicho sea de paso, la "pifia" de Thomières son evidentes a la vista de Pakenham y sus tropas.

La vista desde el Teso de Aldeatejada, hacia el sureste.
El Arapil Grande a la derecha y el Arapil Chico a la izquierda.

LLegar hasta Miranda y su Pico es un pequeño triunfo, entre el calor, el sol de frente y el polvo del camino, pero os recomiendo la experiencia, la visita se enriquece sobremanera y acabas, una vez más, asombrado de que -además de lo que tú acabas de hacer a pequeña escala- los chicos de la Gran Bretaña tuviesen, entonces y sólo entonces, que empezar a pelear ... 


La vista desde el Monte de Azán, hacia el este.

Un último consejo y acabo, que me estoy alargando mucho: imprescindible "jugar" a encontrar los paneles informativos con los que Miguel Ángel Martín se ha empeñado -en el mejor sentido del término- en ilustrarnos la visita, y, no menos imprescindible, llevar en la mochila el "Salamanca 1812" de Rory Muir y leer, en la cima del Teso aquello de "Edward, avanza hacia esas colinas y llévate por delante todo lo que se interponga en tu camino" ... 

miércoles, 26 de mayo de 2010

Salinas de Añana

A finales de mayo de 1813 Sir Arthur cruzó la frontera hispano - portuguesa a la altura de Fuentes de Oñoro, giró su montura y exclamó aquello de "¡¡ Farewell, Portugal, I shall never see you again !!". No sé si es apócrifo o no, pero es un gran comienzo a la última campaña de las milicias británicas en tierras españolas. Desde la "raya" las fuerzas de Wellington, divididas en varias columnas, flanqueraron una y otra vez la derecha de las distintas líneas defensivas que el ejército imperial intentó consolidar en el camino hacia Francia, hasta que, el 21 de junio de 1813, los primeros alcanzaron a los segundos (o los segundos esperaron a los primeros) en la Llanada alavesa.

Pero eso es otra historia …

En la columna del centro formaba el 95th Rifles, parte de la División Ligera, y en sus filas el Teniente Simmons, al que si no recuerdo mal dejamos hace ya algunas entradas en el puente sobre el Coa, allá por julio de 1810. A través de su diario podemos seguir el avance de los fusileros, en la primavera de 1813, a través de Castilla la Vieja y Álava. 


Hacia Salinas de Añana. Las sierras alavesas que atravesaron los británicos.

Así, tras semanas de intensa marcha a través de senderos de montaña nos lo encontramos, el 18 de junio, en San Millán de San Zadornil, a unos 50 kms -a vuelo de pájaro- al oeste de Vitoria. Allí, a la salida de un desfiladero y para gran sorpresa de ambas formaciones la vanguardia inglesa se encuentra con la retaguardia gala. Se entabla una escaramuza (aunque los ingleses lo elevan al rango de combate) en la cual el propio Lord Wellington, reconvertido en mero coronel, dirige los movimientos de los "Rifles". Al cabo de unos minutos el campo queda expedito para la fuerza aliada y prosigue la marcha hacia Vitoria. 

Desfiladero de San Millán. El camino pasa a la izquierda de la roca.

Salinas de Añana, la primera villa alavesa, obtuvo su fuero de población en 1140, del rey Alfonso VII de Castilla, y basaba su economía, desde tiempos anteriores a la dominación romana, en la obtención de sal.

Cuenta Simmons, "June 19th, Crossed the Cunilla at Villa Madera; passed through Salinas. The water, sparkling and running clear and beautiful, appeared very inviting. The day was hot, and as soon as the soldiers got near they dipped their tots and began to swig away. I was astonished to see the wry faces it produce, and the exclamations also. "the water is d---d salt here; we cannot be very far from the sea," a man close to me observed, which made me laugh. The earth abounds with salt in the vicinity of this place.".

Las "eras de las salinas"   

Pues bien, aún ahora, hoy mismo, podemos agacharnos y beber del arroyo el agua ¡¡ salada !! que tanto sorprendió a los compañeros de Simmons. Y uno no puede dejar de pensar que, con ese gesto tan tonto para muchos, está homenajeando, de alguna manera a esos muchachos que se pasearon por estas tierras hace ya un par de siglos ¿ Al fin y al cabo, de eso se trata, no?