miércoles, 26 de mayo de 2010

Salinas de Añana

A finales de mayo de 1813 Sir Arthur cruzó la frontera hispano - portuguesa a la altura de Fuentes de Oñoro, giró su montura y exclamó aquello de "¡¡ Farewell, Portugal, I shall never see you again !!". No sé si es apócrifo o no, pero es un gran comienzo a la última campaña de las milicias británicas en tierras españolas. Desde la "raya" las fuerzas de Wellington, divididas en varias columnas, flanqueraron una y otra vez la derecha de las distintas líneas defensivas que el ejército imperial intentó consolidar en el camino hacia Francia, hasta que, el 21 de junio de 1813, los primeros alcanzaron a los segundos (o los segundos esperaron a los primeros) en la Llanada alavesa.

Pero eso es otra historia …

En la columna del centro formaba el 95th Rifles, parte de la División Ligera, y en sus filas el Teniente Simmons, al que si no recuerdo mal dejamos hace ya algunas entradas en el puente sobre el Coa, allá por julio de 1810. A través de su diario podemos seguir el avance de los fusileros, en la primavera de 1813, a través de Castilla la Vieja y Álava. 


Hacia Salinas de Añana. Las sierras alavesas que atravesaron los británicos.

Así, tras semanas de intensa marcha a través de senderos de montaña nos lo encontramos, el 18 de junio, en San Millán de San Zadornil, a unos 50 kms -a vuelo de pájaro- al oeste de Vitoria. Allí, a la salida de un desfiladero y para gran sorpresa de ambas formaciones la vanguardia inglesa se encuentra con la retaguardia gala. Se entabla una escaramuza (aunque los ingleses lo elevan al rango de combate) en la cual el propio Lord Wellington, reconvertido en mero coronel, dirige los movimientos de los "Rifles". Al cabo de unos minutos el campo queda expedito para la fuerza aliada y prosigue la marcha hacia Vitoria. 

Desfiladero de San Millán. El camino pasa a la izquierda de la roca.

Salinas de Añana, la primera villa alavesa, obtuvo su fuero de población en 1140, del rey Alfonso VII de Castilla, y basaba su economía, desde tiempos anteriores a la dominación romana, en la obtención de sal.

Cuenta Simmons, "June 19th, Crossed the Cunilla at Villa Madera; passed through Salinas. The water, sparkling and running clear and beautiful, appeared very inviting. The day was hot, and as soon as the soldiers got near they dipped their tots and began to swig away. I was astonished to see the wry faces it produce, and the exclamations also. "the water is d---d salt here; we cannot be very far from the sea," a man close to me observed, which made me laugh. The earth abounds with salt in the vicinity of this place.".

Las "eras de las salinas"   

Pues bien, aún ahora, hoy mismo, podemos agacharnos y beber del arroyo el agua ¡¡ salada !! que tanto sorprendió a los compañeros de Simmons. Y uno no puede dejar de pensar que, con ese gesto tan tonto para muchos, está homenajeando, de alguna manera a esos muchachos que se pasearon por estas tierras hace ya un par de siglos ¿ Al fin y al cabo, de eso se trata, no?

2 comentarios:

  1. Sí, de eso se trata, y de procurar impregnarnos del espíritu de superación del que hicieron gala aquellos sufridos militares, a quienes, entre batalla y batalla en los saqueados páramos de la península, se les negó el pan en muchas ocasiones, pero no la sal en esos insólitos parajes alaveses, ni en blogs como éste, donde con tanto acierto se recupera la historia "sobre el terreno".

    José Marcos

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  2. Gracias José Marcos

    este país nuestro tiene sus cosas, ahora ... que te alejas unos cúantos kilometros del núcleo urbano (en este caso "Vitoria") y retrocedes los 200 años tan tranquilo. Y sí, lo que andaba esa gente ... es increíble, día tras día y cúando llegaban a instalar el campo o a pegarse con el enemigo ... Nada que ver con nuestra época, en la que que somos indudablemente más "blandos", en el mejor sentido del término ... Un saludo cordial

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