jueves, 18 de febrero de 2010

Y el Teniente Ruiz en Madrid

En contraste con el pobretón monumento a Daoíz y Velarde que preside (?) la Plaza del Dos de Mayo, la estatua del Teniente D. Jacinto Ruiz y Mendoza, en la Plaza del Rey sí que merece, si uno anda por la zona centro de la capital, el desvio.


La estatua, retrato fiel del militar, obra del escultor valenciano Mariano Benlliure, muestra al Teniente Ruiz en gesto enérgico, dirigiéndo o arengando a las tropas y presto a entablar combate con el enemigo francés. Enemigo que por cierto le inflige en la refriega unas heridas de las que ya no se recuperará, muriéndo en Badajoz el  13 de marzo de 1809, antes de cumplir los 30 años.

Personalmente, en estos tiempos en que cualquier contratiempo es visto como un obstáculo tremebundo e, idealmente y la mayoría de las veces, como excusa para no encarar los problemas, la historia del Teniente Ruiz, del segundo batallón del Regimiento de Infantería de Voluntarios del Estado que, en la mañana del dos de mayo, al oir la fusilería en las calles del Foro se levanta de la cama, a pesar de padecer una fiebre de caballo, y marcha para presentarse en su puesto en el cuartel de la calle de San Bernardo y, posteriormente, dirigirse al Parque de Artillería de Monteleón, a cumplir con su obligación hasta el digno final, pues no sé, como que da que pensar.


La historia del Teniente Ruiz y de la "litle band of brothers" que le acompañaron en ese dia tan señalado es bien conocida, pero está tan bien narrada en este artículo del Comandante D. Francisco Ángel Cañete Páez "Semblanza heroica del teniente de infantería D. Jacinto Ruiz Mendoza" que yo acabo ya, para que los que saben nos cuenten . Que lo disfrutéis ..

domingo, 14 de febrero de 2010

Los Capitanes Daoíz y Velarde en Segovia

En la plaza de la Reina Victoria Eugenia, enfrente del Alcázar, antiguo Colegio Real de Artillería, se encuentra la escultura dedicada a los Capitanes del Arma, Don Luis Daoíz y Don Pedro Velarde, que, como todos sabemos, defendieron hasta la muerte nuestro Alamo nacional, el Parque de Artillería de Monteleón. Lamentablemente, en la antigua ubicación del mismo en la capital, en la plaza del Dos de mayo, queda únicamente la puerta del Parque y un monumento (grupo escultórico lo llaman algunos, habrá que créerselo) un tanto desastrado. 

Así que lo dicho, tenemos los madrileños que acercarnos a Segovia para disfrutar de la fantástica escultura de Aniceto Marinas que, esta sí, refleja a la perfección el carácter épico que se le ha querido dar a la jornada de mayo de 1808.


Obviamente no me dedicaré aquí a hablar del 2 de mayo de 1808, como decía un antiguo profesor mío de matemáticas, " hay temas que doy por sabidos" y despúes de los fastos capitolinos de hace un par de años tampoco es plan de ponerse redundante.


De la abundante literatura sobre el tema, me quedo con dos textos casi antagónicos en su forma y fondo, pero que a mí me divierten (a la par que instruyen) por igual, la "Historia del levantamiento, guerra y revolución de España" del Conde de Toreno en la que el episodio, evidentemente, se inscribe en la gran crónica político - militar de la época y, en el otro lado del espectro, una obra divulgativa con la que espero que mis hijos hagan sus primeros pinitos napoleónicos, "Madrid 1808. El Dos de Mayo contado para todos" de nuestro admirado Miguel Angel Martín Mas e Ilustraciones (así, con mayúscula) del malogrado Dionisio Álvarez Cueto.


Tras relatar la muerte de ambos Capitanes, escribe el Conde de Toreno, "Así terminaron su carrera los ilústres y beneméritos oficiales Daoíz y Velarde; honra y gloria de España, dechado de patriotismo, servirán de ejemplo a los amantes de la independencia y libertad nacional." 


Revista Patrimonio

Me encuentro ayer en Segovia, en la Oficina de turismo de Castilla y León con el número 40 de la revista "Patrimonio", de la Fundación del Patrimonio histórico de Castilla y León.

La traigo aquí a colación porque contiene un articulo sobre el campo de batalla de los Arapiles, con un par de fotos que son para enmarcar (de hecho, toda la parte gráfica es una maravilla) y una pequeña entrada sobre el Aula de interpretación de la batalla.


La Fundación tiene página web y la revista se puede descargar, aunque por ahora es el número anterior, el 39, el que tienen accesible.

Por cierto, que entré a preguntar por las fechas de la exposición que tendrá lugar en Ciudad Rodrigo con motivo del bicentenario del asedio. Como nos sucede con una cierta frecuencia al poderoso lobby de aficionados a la Peninsular War expresión de duda y sorpresa en la cara de mi interlocutor .... ¿Alguién está mejor informado que los chicos de Turismo?

lunes, 1 de febrero de 2010

Bayona - errata

Como el que suscribe tiene un cierto sentido del ridículo, vergüenza me da admitir un fallo de los gordos en la entrada de ayer, a saber, que los 1.800 soldados muertos a los que aludía incluyen fallecidos, heridos y prisioneros en uno y otro bando, y que la cifra aproximada de los primeros conviene reducirla a unos 110 franceses y 600 británicos.

Ni siquiera tengo la excusa de ese error tan habitual en algunos medios periodísticos, que toman la palabra inglesa "casualty", por "muertos", cuando en realidad, como todos sabemos, significa "bajas" e incluye "muertos, heridos, prisioneros y desaparecidos" y digo que no tengo excusa porque estaba consultando un texto en francés ...




Por otro lado la biografia sobre la campaña en el suroeste francés es abundante, y, sin entrar en mayores profundidades me limitaré a citar "The subaltern" del Teniente George R. Gleig, del 85th Foot y, por el lado galo, el libro del Capitán Nicolas Marcel "Campagnes en Espagne et au Portugal 1808-1814", unas memorias que se leen como una novela de aventuras, y de las que estoy convencido que Sir Arthur Conan Doyle sacó más de una idea para nuestro (con permiso de Arturo Pérez Reverte) húsar preferido; el Brigadier Gerard del 2º de Húsares de Conflans ... pero esa es otra historia.