viernes, 1 de abril de 2011

La cour des Adieux

La "cour des Adieux", el patio de los adioses del Palacio de Fontainebleau, es el lugar donde Napoleón se despidió de sus bravos el, si no me falla la memoria, 20 de abril de 1814. Reconozco  que no lo he pisado en la vida, otra de esas excursiones pendientes, el Paris del Imperio .... Todo llegará ..

En el intervalo, con casi 200 años de lapso y con una cierta diferencia en la importancia histórica del momento, se despide este humilde escribiente (variante virtual) de sus amables seguidores.



Me temo que el tiempo es un recurso muy escaso y mis usos alternativos del mismo me impiden acercarme desde hace ya unos meses, con la frecuencia y seriedad que quisiera, a este humilde blog.

Por lo demás, al igual que el Emperador se acogió a la benevolencia y magnaminidad de la Gran Bretaña en su exilio, me he acogido a la amabilidad de Miguel Ángel Garcia para publicar en su propio blog alguna que otra entrada.

No dudo que la compañia virtual de Miguel Ángel será mucho más satisfactoria, espero que para ambos, que la actitud que el Gobernador Sir Hudson Lowe adoptó para con su ilustre huesped.

No os aburro más ... si algún día veís a un señor en los campos de Castilla la Vieja, sentado a la sombra de una encina , rodeado de mapas y de libros, acercaros a decir hola, seguro que tenemos mucho de que hablar ...

2 comentarios:

  1. Yo también soy de los que disfruta evocando aquellas imponentes batallas campales a la sombra de alguna de sus viejas encinas acompañado, eso sí, del correspondiente bocata de jamón o queso.
    Lamentablemente, por ahora no puedo seguir haciéndolo porque la enfermedad ha entrado a saco en mi familia, tal y como las tropas francesas lo hicieron en España hace dos siglos, y casi no tengo tiempo ni para conectarme a internet.
    Cada vez que he consultado blogs como éste ha sido como ponerme a la sombra de esas encinas y he disfrutado de lo lindo.
    Enhorabuena José por haber formado una alianza, ya sea dentro o fuera de internet, con Miguel Angel García García. La sombra que proyecta su árbol también es, ciertamente, alargada.

    Gracias por todo,

    José Marcos.

    ResponderEliminar
  2. José no encuentro en mi agenda tu dirección de correo electrónico, así que aprovecho desde aquí para darte ánimos y desearte suerte en esa batalla tan difícil. Me extrañaba la ausencia de tus eruditos comentarios.
    Miguel Ángel García

    ResponderEliminar